lunes, 14 de agosto de 2017

En la recta final



Me da vergüenza presentarme como escritor, pero una vez pasado ese mal trago no me cuesta presentarme como un escritor lento, sobre todo por mi costumbre de pulir y corregir los textos. Como no hay regla sin excepción, disfruto de este Archipiélago como una libreta para apuntar, para dar rienda suelta a la ilusión de ser leído. Los tráficos de la web son una buena corrección de humildad.
De esa manera se explica que desde que inicié mi dietario allá por 2005 aún no haya dado por cerrado ningún texto. Y, les juro, que escribo a diario.
Dicho esto comprenderán mi sorpresa cuando esta mañana descubrí que he corregido unas doscientas páginas de las doscientas ochenta y cinco del primer volumen (título provisional: Todo incluido).
Desde luego que aún queda mucho. Terminar esa primera lectura (posiblemente en septiembre), imprimirlo para una segunda corrección y afrontar el texto con la distancia suficiente para saber si puedo torturar a alguna persona  reclamando consejo. Con suerte, en un par de años tendré material para editar un nuevo libro.
O sea, que el mundo no tema. Es sólo una advertencia para los conocidos.

lunes, 24 de julio de 2017

Crítica y descrédito


Todos asumimos que la crítica es una parte fundamental de la razón política. Se critica la actuación porque daña intereses legítimos, se censura con la razón y se cuestiona al rival con el natural interés de ocupar su espacio, aunque eso suponga recibir futuras críticas.
Es parte del juego de la política. Todos lo asumimos, todos lo asumen y pagan su precio.
Aunque en ocasiones el peaje es excesivo. Es cuando la crítica conduce al descrédito del que la enuncia. En muchas veces es un caso de lo que podríamos definir como justicia poética. Sólo se recibe el descrédito cuando las tonterías que pronuncia lo convierten en merecedor de él. Como dirían los clásicos, en boca cerrada no entran moscas. 
Sin embargo, uno de los misterios de la civilización moderna es porque existen políticos interesados en cimentar su descrédito día tras día.

martes, 18 de julio de 2017

Orson, Joe & Rita

Foto: Cine Heroico


Escribir de Cine heroico obliga, en primer lugar, a detallar lo que no tienen: dinero. Lo cual, a la hora de hacer películas representa un gran inconveniente. 
La ausencia de dinero repercute en el resultado final del primer largometraje que Pablo González dirige: Orson, Joe & Rita. Pero la factura se paga en aspectos técnicos. Con una financiación adecuada hubiese tenido más actores, una mayor riqueza de localizaciones, otras posibilidades.
Afortunadamente, de lo que andan sobrados es de entusiasmo y pasión por el cine y el arte. Disponen de suficiente talento para sacar adelante proyectos como Orson, Joe & Rita. Es un filme que, sobre todo, habla de la pasión, de la ilusión, de la necesidad de vencer a los fantasmas interiores para hacer lo que cada persona siente que necesita hacer en la vida. 
De esta manera, la película se convierte en un hermoso canto a lo que sienten todos los creadores cuando inician un proyecto, a esa llama que alimenta la creación. 
Esperemos que esa llama no se apague y nos siga ofreciendo buenos momentos de cine. Y, a poder ser, con más recursos. 

Foto: Cine Heroico

Conflicto de interes: El autor colabora con Pablo González en Tipos oscuros y fue productor ejecutivo de Orson, Joe & Rita tras la colecta para su producción.

domingo, 4 de junio de 2017

Váyase, señor Rajoy

Entre las ventajas de cumplir años, se encuentra haber vivido momentos históricos, incluso la capacidad de recordarlos y compararlos. En la década de los noventa, el socialismo gobernaba en España y parecía que nada ni nadie podría arrebatarle el poder. Tantos años de poder pasaba factura y arreciaban los casos de corrupción junto con el desgaste propio del ejercicio del poder. 
Felipe González, un buen gobernante, que modernizó España como pocas veces se había vivido, se vio rodeado de casos de corrupción. Él no metía la mano en la caja, es cierto; lo único que se le podía reprochar era la falta del deber de vigilancia, de la excesiva confianza.
Se destapaban los casos de corrupción y el Partido Popular declinaba imputar con toda la mala leche posible, la suficiente para que hoy en día nada quiera ser imputado y se haya cambiado el uso legal de ese término por el propio Partido Popular. Justicia poética.
En ese momento, un joven José María Aznar arremetió contra Felipe González con su famoso "Váyase, señor González". Era la banda sonora del fin de una época, las campanas que anunciaban el fin de una época.
Vamos ahora a la actualidad.

http://blogs.publico.es/strambotic/2014/09/rajoy-miente/

Existen evidentes cambios. Los casos de corrupción ahora no rodean al gobierno, se han infiltrado en su partido, el Partido Popular. No podemos decir que el presidente sea corrupto y se le debe reconocer el mérito de haber enderazado una difícil situación económica.
Sin embargo, desde la oposición no aparece nadie capaz de enarbolar ese 'Váyase señor Rajoy" que necesita la democracia española con la credibilidad que en los años noventa tenía José María Aznar. 
En esa situación, el país avanza hacia el marasmo institucional, el desapego de la sociedad hacia las instituciones como pocas veces se ha visto.

domingo, 7 de mayo de 2017

Descubriendo Ca Silverio, en Mieres



En cierta manera fue un descubrimiento. En el sentido más puro del término: conocer algo por primera vez, saber de su existencia. Pero no menos cierto es que uno se acercaba a Ca Silverio, en Mieres, sabiendo que iba a ser difícil salir decepcionado. La razón principal es que al frente del negocio se encuentra Jesús González Aizpurúa, Chus para los que le conocemos desde hace tiempo. En mi caso lo conocí desde que hizo prácticas en el periódico y me tocó coordinar a un grupo con un gran talento. Las cosas de la vida quiso que luego fuésemos compañeros hasta que la crisis provocó su despido. Bueno, cortemos el rollo que no es hora de empezar a llorar.
Además, Chus no lo hizo y decidió reorientar su vida. Se convirtió en autónomo, o sea empresario pobre y montó Ca Silverio.

Chus en el negocio.


¿Qué es Ca Silverio? La forma sencilla de definirlo es como un negocio dedicado a la venta de café y todo los útiles relacionados con su preparación. También se puede definir como venta y degustación de café de calidad. Pero hay un matiz importante, fundamental: con la marca personal de Chus y María José.
Porque ahí está la diferencia y lo que hace a Ca Silverio un lugar especial, además de sus chocolates y cervezas artesanas. Libro de estilo de Chus y María José: haz las cosas con pasión o no las hagas, trabaja con cariño o no lo hagas; respeta a los demás o no salgas de casa... Así que lo que encontramos son producciones de calidad, lo más respetuosas posibles con el entorno y una actividad pensada para que el cliente marche con la máxima satisfacción. 





De momento he comprado dos tipos de cafés: uno africano (no recuerdo el nombre, soy un desastre y ya tiré esa bolsa que se cierra casi al vacío y conserva los aromas del grano molido durante semanas) que era un auténtico placer. Suave, casaba perfectamente con la leche, conservando el aroma... Ahora estoy con uno brasileño, un poco más fuerte de sabor, pero igual de sabroso.
Por el miedo hemos comprado unas galletas artesanas de mantequilla que daban miedo y chocolates, menaje y café en cada visita. Siempre diferente, siempre magnífico.
Si no tiene una razón para visitar Mieres, ya tiene un motivo: conocer Ca Silverio.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Año de oricios


Noviembre es el mes del frío, de las primeras nieves y la sidra dulce, de los temporales y los oricios. No es un mal mes. Como otras tantas delicias gastronómicos, el oricio ha evolucionado de ser una comida de pobres a un manjar apreciado, reconocido y esperado en los tiempos de la necesaria veda. 
Personalmente, el oricio me sedujo después de un encuentro en Casa Alvarín. Hasta entonces sí, reconocía su sabor, eran deliciosos y todo eso, pero no me movía ni un paso por ellos. Pero ese afortunado día me aconsejaron pedir unos oricios. Venían espléndidos, avanzaron. Y se quedaron cortos. 
Desde entonces, sume la insignia del oricio a mis muchas debilidades gastronómicas. 
Con Asturias en veda, los primeros oricios llegan de Galicia. Mi pescadero me asegura una buena temporada. Me explica que el frío del pasado verano ha favorecido la crianza de la especie. Así que ahora llegan cargados, sabrosos. Los primeros que lleve confirmaron su predicción. Ahora queda unos meses para seguir disfrutando de ellos. 
¡¡Buen provecho!!!

viernes, 18 de noviembre de 2016

Archipiélago crece

Allá por 2006 nació Archipiélago Avilés como un proyecto personal, una aventura que no sabía hasta donde iba a llegar y sigo sin saberlo.
Como proyecto personal, la bitácora ha sufrido las evoluciones de su autor, su disponibilidad o carencia de tiempo. 😆 Circunstancias, especialmente la carencia de tiempo, que se mantiene, sin perspectivas de que se vaya a incrementar (la disponibilidad de tiempo) en los próximos veinte años. 
También es cierto que, en esto de las redes sociales, nadie sabe muy bien lo que va a suceder cuando arranca una iniciativa ni a donde va a terminar.
En su origen, Archipiélago Avilés quería reflejar la variedad de temas. Como bitácora personal de una persona con numerosas inquietudes iba a escribir de lo que me diese la real gana, con independencia de mi trabajo. Los que me conocen ya saben y, los que no, se enteran ahora: periodista en La Voz de Avilés, cabecera local para la comarca de Avilés de El Comercio, del grupo Vocento.
Uno siempre ha intentando reservar parcelas para su vida al margen de una actividad profesional tan intensa como el periodismo, aunque sea en clave local. Es una batalla bastante compleja, difícil y casi perdida cuando, además, alguna de tus pasiones se entremezclan con el trabajo, como puede ser la literatura. Son momentos en los que uno entiende esa definición del periodismo como "un sacerdocio", que leyó hace años en el Diario de La Habana.
Pero no es eso de lo que les quería hablar, sino constatar que, en este tiempo, Archipiélago ha ido creciendo, con proyectos paralelos reflejados en la barra superior. Son las islas que conforman el Archipiélago y que uno nunca pensó que llegarían a existir.


Doctor Bacterio es el reflejo de la aludida relación entre la vida profesional y personal. Desde el año 1996, más o menos, llevo escribiendo temas de sanidad. En su momento, la necesidad de formarme me llevó a integrarme en la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS), si bien durante muchos años apenas participé en sus actividades. Al lado de profesionales hiperespecializados, ¿qué iba a hacer un tipo que a las cinco escribía de un bache, a las siete glosaba la campaña de la gripe y a las diez apuntaba una alcoholemia?
El caso es que la vida me acabo llevando a ANIS, más bien llevó a ANIS a mí ya que organizaron un congreso en Asturias y no tuve más remedio que acercarme y descubrir que esos tipos hiperespecializados (TH) eran gente de lo más maja. Repetí varios congresos (y espero seguir haciéndolo) y pensé que colgar en una bitácora mis trabajos sanitarios era una forma de mostrar al mundo que hace un tipo como yo en esa reunión de TH.

Marcadores de libros nace de mi espíritu de urraca, en la vertiente marcapáginas, con un batiburrilo de ideas: intentar informar, mostrar puntos de lectura, contactar con otros coleccionistas.

Hoy nace una nueva isla. Más que nacer es una segregación de una parte importante de los contenidos de Archipiélago Avilés. Se llama Ex Libris. Ya sé que no me merezco el premio a la originalidad, pero tampoco me postulo por él. Subiré reseñas de libros que vengo publicando en el suplemento de Culturas del periódico, apuntes propios y cosas que me parezcan de interés relacionado con el mundo del libro. 

Es una buena parte de los contenidos de Archipiélago. Aquí seguirán apareciendo comentarios sobre la sociedad, política, creación... Y lo que nos depare la vida.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Lección de narrativa




Difícil de clasificar, pero obligado de leer. Es lo que sucede con Cosecha (Hoja de lata), el premiado libro de Jim Crace (Saint Albans, Reino Unido, 1946) que juega con varios géneros para entregarse, desde la primera página, a la buena literatura y que llega a España en traducción de Pablo González-Nuevo. Su narración de la transformación de una pequeña aldea podría ser un relato histórico, pero también existen suficientes elementos para considerarlo un libro político.
O social por la disección de mecanismos como el comportamiento de una sociedad cerrada, el miedo al desconocido o los mecanismos de manipulación y control.
Escoja la etiqueta donde se encuentre más cómodo y léalo. Es lo único importante.
A lo largo de 17 capítulos, Walter Thirsk narra los avatares que afectan a una pequeña comunidad rural, suponemos que inglesa. Es lo de menos. Sus problemas son tan actuales que, por ejemplo, encontramos las reacciones de rechazo a los extranjeros que se producen hoy en día en Europa. O el mismo drama de los refugiados que azota al Mediterráneo.
El narrador utiliza la primera persona con absoluta maestría. Le permite transmitir los miedos e incertidumbres del protagonista, un anti-héroe que trata de sobrevivir sin importarle muy bien el precio que debe pagar. La lentitud de las primeras páginas sirve para trasladar al lector al mundo atemporal y comprenda la trascendencia de una un cambio narrado con una prosa seductora.

El libro no deja de ser una denuncia de la manipulación que ejerce el poder político sobre la sociedad, de la imposición del cambio de la transformación, la dificultad de la lucha.

Publicado en el suplemento Culturas de La Voz de Avilés-El Comercio, página 4, 24 de septiembre de 2016

domingo, 23 de octubre de 2016

Una historia de búsquedas

Foto: Agapea.com



Si con su primer libro, La hora del Lobo Gris, Manuel Hurtado Marjalizo (Écija, 1962) logró ser finalista del premio Fernando Lara y presentar su candidatura al listado de escritores con una vocación de seducir a la mayoría de lectores posibles; con su segunda novela La librería del callejón (La esfera de los libros; 24,90 euros edición en papel), consolida su vocación y demuestra que es una voz que ha venido para quedarse.

Manuel Hurtado es un escritor de retos, disfruta con ellos y se nota en el planteamiento de la novela. Narra en dos planos temporales lo que se puede resumir una historia de búsquedas: de la identidad, del amor, de la felicidad, de la libertad.
Y, para ello, escoge el Madrid de 1940, donde sitúa a Adrián Fadrique, un pintor que regresa del exilio con la intención de localizar a Amelia, su antigua amante desaparecida en la Guerra Civil. Su vinculación con la República no hace fácil su regreso a un Madrid muy diferente donde habían vivido muy intensamente.
El segundo plano narrativo lo reserva para la actualidad. En ella, el profesor Alejandro Piedra, conservador en un imaginario Museo Modernista de la Villa de Madrid, adquiere en una subasta ‘El misterio de la luz’, un cuadro de Fadrique y comienza a sufrir una misteriosa persecución.
A partir de ahí, se sucederán dos historias paralelas, unidas por la perseverancia de sus protagonistas en dos búsquedas diferentes. Fadrique, por su amada; Alejandro Piedra, por conocer la verdad sobre Fadrique y el cuadro.
El estilo de ambos planos es distinto. Hurtado Marjalizo reserva la primera persona, el yo narrador para la época histórica, mientras que en la actualidad utiliza la tercera persona, el narrador omnisciente.
A pesar de la época escogida y la presencia de nazis, espías, contraespionaje, el narrador evita una novela política. No huye de los hechos propios de cada época pero lo que le importa es la trama, la evolución de los personajes.
La gran fortaleza de Manuel Hurtado es su capacidad de urdir historias, de sembrar el interés y atar al lector a las páginas mientras el nudo de la trama se estrecha. Se intuye (se espera) que habrá un final feliz, pero se quiere saber cómo. Hurtado es, sobre todo, un narrador que quiere contar buenas historias y que disfruta lográndolo.
Por una forma u otra, el lector devora páginas guiado por un escritor que siente un profundo respeto hacia sus personajes, como lo demuestra en el pudor con el que escribe las escasas escenas de sexo presentes. También hacia el lector, como lo ejemplifica un epílogo para evitar conclusiones erróneas sobre la veracidad de personajes o acciones presentes en ‘La librería del callejón’

Otra de las ventajas del autor es su capacidad para crear personajes. Sobre todo, la colección de secundarios, que en algunos momentos eclipsan a los protagonistas.

Publicado en el suplemento Culturas de La Voz de Avilés-El Comercio, 24 de septiembre de 2016, página 5

domingo, 18 de septiembre de 2016

Cegado por las palabras



Más conocido por su obra poética, Luis Miguel Rabanal (Riello, León, 1957) realiza ocasionales incursiones en el mundo narrativo, como es el caso de La verdadera historia de Montserrat C y otros relatos no menos imposibles (Eolas, ediciones, 13 euros), larguísimo título para una obra que no aparecerá entre lo más destacado de su producción, reconocida por la calidad de su poesía.
Comparte, eso sí, algunas de las características de sus versos, como su dominio del lenguaje, su inteligencia, fino humor y amplia cultura.
El tema central de La verdadera historia de Montserrat C es la sexualidad, una sexualidad desbordada, procaz como ya ha explorado en otras ocasiones y que recuerda al Cela más vulgar y celebrado («se derretía como cualquier coño de la sin par y gloriosa plazuela de San Ginés», página 23) para hablar y hablar, ocupar páginas sin llegar a decir nada.
¿Acaso es una metáfora de la vida? ¿La forma de expresar la ausencia de sentido que tanto ha explorado en su poesía? Ya que la existencia no deja de ser una broma de mal gusto, anulemos todo relato, nada se puede decir. Sería una posible explicación, aunque más atribuible al lector que al autor.
Sin ningún tipo de sentido se suceden todo tipo de aventuras y desventuras, siempre con un carácter irreal y donde el sexo es omnipresente. Se podría hablar de un esperpento sexual en el sentido más puro de la figura creada por Valle Inclán. Sólo que los espejos del callejón de El Gato son reemplazados por las páginas de Rabanal.
La clave, tal vez, la aporte el autor en ‘Las cerezas de Alejandra’, el cuento que abre La verdadera historia de Montserrat C. «Escribir y escribir para que la vida no canse» (página 14), en lo que parece toda una confesión entre líneas del escritor.
Es decir, escribir sin preocuparse en la narración, por la trama. Barroquismo para jugar con el lenguaje y exhibirlo con el riesgo de salir indemne después de recorrer un campo lleno de tabúes en los que, además, el autor se encuentra muy cómodo.
Así lo demuestra en ‘Las putas de Dios’, título ilustrativo de esos riesgos que le gusta correr y sus latigazos contra las mentalidades más cerradas, en uno de los relatos con una mínima trama.
Con todo, algunos de los cuentos demuestran la capacidad de Luis Miguel Rabanal para narrar, llegar a contar historias, como sucede en ‘La conciencia pactada, a medias’. Su final borgiano merecía unas mejores páginas previas, donde la orgía verbal nubló el buen sentido creador de Rabanal.
Sí aparece en ‘Yo tengo un hijo de Rajoy’. Es, posiblemente el mejor relato del volumen. La provocación nominativa sirve para que Luis Miguel Rabanal fulmine la corrección política y aproveche para ironizar sobre los medios de comunicación. Son las páginas más brillantes de un libro y que demuestran el auténtico escritor que es Luis Miguel Rabanal.

Publicado en el suplemento "Culturas" de La Voz de Avilés-El Comercio, el 10 de septiembre de 2016, página 4.

martes, 30 de agosto de 2016

Tres problemas y una tragedia para nuestra democracia



El debate de investidura es el momento para reflexionar sobre tres problemas y una tragedia que existen en nuestro sistema político.
El primero es la ausencia de una democracia interna en los partidos políticos y, como primera consecuencia, la falta total de una relación directa entre elegidos y electores. Es cierto que en los
ámbitos  municipales y autonómicos se atenúa esa distancia por la cercanía de los electores, aunque las estructuras endogámicas de los partidos se mantienen en  buena medida intactas.
De ahí el descontento de buena parte la población ante unos dirigentes que sienten como distantes y ajenos a los problemas de la mayoría.
A ello se une un déficit estructural en la formación política de la población en general. En su momento se aprendió tanto sobre la prima de riesgo que este parecía un país de economistas igual que fue una nación de ingenieros cuando las victorias de Fernando Alonso  nos hacia reflexionar sobre los difusores o los reglajes adecuados. Sin embargo, apenas existen cauces para que la gente aprenda nociones básicas de cultura política o las claves de una democracia que aparece como rehén de un conjunto de partidos más o menos amplio.
El segundo problema es la corrupción o, más exactamente, la percepción de impunidad que rodea a los casos de corrupción. No es que España sea un país corrupto, donde sin untar a nadie no se mueva nada, pero la existencia de sucesivos casos en los diferentes partidos han aumentado esa sensación de impunidad.
A ello se une que apenas se informa del destino de los corruptos o se desconocen la situación judicial de ellos. ¿Cuánto ha devuelto Jaume Matas? Habrá que buscar por Google para saberlo, pero no se conoce con la facilidad que se difundió, en su momento, su detención.
El tercero es la crisis económica. No tanto por su existencia, sino por la falta de transparencia con la que se abordó, sin dar razones de determinados comportamientos y decisiones; sin explicar los motivos de las políticas y las necesidad de ciertas medidas. Se gobierna, pero se comunica a base de lemas, de esloganes para masas tomando a la mayoría como un incapacitado. Al inicio de la crisis, puede ver la intervención televisiva de Enrique Fuentes Quintana explicando la crisis de los 70 y la necesidad de determinadas medidas. Todo lo contrario de lo vivido ahora y que puede explicar porque en una época se adoptaron los Pactos de La Moncloa y ahora parece que los herederos de aquellos son incapaces de decir quienes pagan la factura. Aunque como pagamos los demás, tal vez les importe menos.
Estos tres ingredientes, suficientemente agitados y revueltos, terminan en un combinado de regeneración y populismo asentado en nuestra política con la guinda de la tragedia citada al principio de este texto.

Esta no es otra que  ni los partidos que estaban antes  ni las nuevas formaciones toman las medidas necesarias para abordar una solución a los problemas citados. Ahí radica la tragedia y el gran problema de nuestro país.

sábado, 27 de agosto de 2016

La búsqueda de la identidad

Fuente: http://web.librerantes.com


Poeta, ensayista y meticuloso editor de lo mejor de la literatura anglosajona, Jaime Priede (Langreo, 1965) debuta en la narrativa con Un buzo en el bosque, un libro exigente, hermoso y cautivador donde la infancia, su evocación, la memoria y la poesía tejen un hilo cautivador.
Es una narrativa intimista, donde el aliento poético del autor es innegable, pero que no huye de la realidad como lo demuestra las referencias a los atentados del 11 de septiembre o la violencia terrorista. Una narración cautivadora y precisa, para leer con el placer de disfrutar de cada página, de cada letra, donde el aparente desorden inicial de la narración termina conjugándose en armonía.
Un buzo en el bosque se articula en cuatro grandes capítulos (’América y los pijamas’; ‘Nieve en el badén’; ‘Lluvia con veraneante’ y ‘El chófer de la concertista’) que, a su vez, se subdividen en diferentes fragmentos que el escritor separa con un rosario de citas que muestra algunas de sus referencias intelectuales al tiempo que le permiten ir completando la narración, desde Paul Auster a Roland Barthes pasando por Enrique Vila-Matas, Peter Handke o William T. Vallmann, por citar varias.
Aunque predomina el uso del monólogo, Priede utiliza otros recursos. Desde la narración más tradicional a la correspondencia para que avance una trama llena de evocaciones y momentos memorables, como las páginas en las que América, la maestra del protagonista, expresa su pasión por la docencia y que, seguramente, expresan los sentimientos de todos aquellos que se dedican a la enseñanza por vocación.




Jaime Priede. Foto: El digital de Asturias.com




‘Un buzo en el bosque’ es un viaje iniciático, la descripción de una reflexión existencial que, finalmente, busca interrogar al lector, formularle las preguntas de ese protagonista, un anti-héroe que se construye fragmentariamente porque en la vida nos definimos en y con el tiempo.
Por esa razón evita un final cerrado, un desenlace claro y que responda a esa estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace que desarrolla. El escritor aborda sus dudas y aspira a que sus lectores también se interroguen, aunque sea en un sentido diferente al expuesto por él. En un mundo en crisis, renuncia a ofrecer certezas más allá de la búsqueda de la persona, de sus sentimientos y de la capacidad de afrontar la vida con pasión.
La escritura de Priede no se detiene sólo en las personas. También aborda las ciudades, con una hermosa descripción de Gijón, «una ciudad cosida a base de contrastes que se ensamblan sin prejuicios» (página 19) y donde uno cree ver hasta referencias a Mingotes y «sus visiones».

En suma, un libro hermoso, para lectores que busquen detenerse y apreciar la belleza, cautivarse por el momento y la paradoja, disfrutar de la literatura.

Publicado en el suplemento Culturas de La Voz de Avilés-El Comercio el 30 de julio de 2016, página 4

miércoles, 3 de agosto de 2016

Cuando falla la química




Su trayectoria convierte a Steven Soderbergh en uno de los realizadores más interesantes y, al tiempo, desconcertantes por su capacidad de alternar obras maestras con buenas películas y alguna que obra digna del cajón del olvido.
Un romance muy peligroso entra en la categoría, siempre peligrosa, de película fallida. Cuenta con suficientes escenas memorables para alcanzar ese estatus de filme de culto, pero la ausencia de química entre Jennifer López y George Clooney. Resulta muy difícil definir que es eso de la química entre actores. Tal vez sea una definición negativa, con lo peligrosas que son, lo que no aparece entre López y Clooney a pesar de su belleza.
Aunque ello no impide momentos memorables como los que Ivoryne ha tenido la paciencia de montar en el siguiente video. 


lunes, 18 de julio de 2016

Penas de la gente mayor




Los viejos son amables.
Los jóvenes son ardientes.
Quizá el amor sea ciego.
El deseo no.


"Penas de la gente mayor", El libro del Anhelo.
Leonard Cohen.
Traducción Alberto Manzano en A mil besos de profundidad
Visor, 2011

sábado, 2 de julio de 2016

Religión y laicidad



Las religiones no pueden tener miedo de una laicidad justa, de una laicidad abierta y que permita a cada uno vivir lo que cree, de acuerdo con su conciencia.Si se trata de construir un mundo de "libertad", "igualdad" y "fraternidad" creyentes y no creyentes deben sentirse "libres" de serlo, "iguales" en sus derechos de vivir su vida personal y comunitaria con fidelidad a sus convicciones. y tienen que ser hermanos entre sí.
Benedicto XVI,  
Mensaje en la inauguración de El Atrio de los Gentiles,
Roma, marzo de 2011

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